"al natural destierra Y hace propio al forastero, Poderoso caballero Es don Dinero" Quevedo
10/8/08
Historia de la moneda en Chile. I Parte.
En 1548, el Cabildo de Santiago solicitó autorización formal para labrar monedas en la ciudad, la que fue rechazada. Otras peticiones siguieron los dos próximos siglos (1624 y 1730), pero ninguna de ellas dio resultado, dado el alto costo que significaba la construcción de un instituto emisor de dinero en el país.Pero fue en gran parte gracias a la tozudez de Francisco García Huidobro, inmigrante español -quien viajó especialmente a entrevistarse con el rey Felipe V de España- que Santiago contara al fin con su propia Casa de Moneda.
El dinero chileno comenzó a dar sus primeros pasos. Huidobro se comprometió a construir la obra como concesionario, obteniendo a cambio las ganancias de la acuñación y el cargo de tesorero perpetuo de la institución. Finalmente, el año 1743, el empresario hispano obtuvo el permiso para construirla mediante Real Cédula.En ese entonces, la Casa de Moneda de Santiago adoptó como ceca o símbolo propio a una "S" con una "o" encima. Este signo ha estado presente en todas las monedas de Chile desde la Colonia hasta la actualidad. Por ejemplo, en la actual moneda de cien pesos se encuentra bajo el Escudo chileno.Entre las monedas acuñadas durante la colonia, especial mención merece el medio real de plata del año 1760. En su anverso, esta moneda muestra dos mundos entrelazados con una corona encima de ellos. Esta imagen posee dos pilares a cada lado, cada uno rodeado de una cinta. En la primera de ellas se lee "Plus", y en la segunda "Ultra", lo que en latín quiere decir "Más Allá".
Con el tiempo, para referirse a esta moneda las personas comenzaron a dibujar una "S" -en analogía a la cinta que envuelve el pilar- y dos rayas "" para referirse a los dos pilares. Como combinación de ambos, surgió el signo "$", utilizado hasta hoy para designar a nuestra moneda nacional, el peso.
Historia de la moneda en Chile. II Parte.
Con la llegada de Chile a la Independencia, las monedas debían mostrar una nueva imagen acorde con la de una nación libre, eliminando las antiguas efigies del rey y el escudo español. La primera de estas monedas era el "peso de Coquimbo", que data de 1817. Su anverso muestra la analogía de un Chile cual volcán en plena erupción, rodeado de la inscripción "Chile Independiente". Otra moneda de la época mostraba a un símbolo nacional, el cóndor, rompiendo unas cadenas con sus garras. Una nueva muestra del patriotismo reinante de la época la encontramos el año 1844, durante el cual las monedas comenzaron a llevar la famosa inscripción "Por la razón o la fuerza", propia del escudo nacional.
Las fichas, como tales, existían en América ya desde tiempos coloniales para dar el vuelto a cambios mínimos, algo parecido a la moneda de $1 de hoy. Sin embargo, en Chile su uso se intensificó desde mediados del siglo XIX, con el auge de las salitreras, aunque también fueron utilizadas para el pago de otros tipos de faenas, tales como agricultura, ganadería, construcción y transportes.
Sea como fuere, las fichas representan hoy en día un importante testimonio de la época de oro de la economía chilena. En 1924, el Código del Trabajo, inspirado en la "Cuestión Social", estableció que el pago de los salarios debía ser sólo con moneda en curso legal, buscando abolir el uso de estas fichas. Sin embargo, para esta época el sistema de fichas y pulperías estaba prácticamente en desuso como consecuencia de la crisis del salitre.
La historia del billete chileno se remonta a mediados del siglo XIX, cuando un inmigrante español, llamado Antonio Arcos y Arjona quiso implantar en el país un sistema de comercio de valores, que no era otra cosa que un banco privado emisor de billetes. A este lo llamó "Banco de Chile de Arcos y Compañía", fundado en 1849. Pero poco tiempo después, éste debió cerrar debido al total rechazo de comerciantes y público en general.
Entre 1850 y 1865, dos bancos privados (Ossa & Cía y Bezanilla, Mac Clure & Cía) comenzaron a emitir billetes privados sin una real autorización. Para regular esta situación y a raíz de la guerra con España, que requería mayor cantidad de circulante, el gobierno chileno otorgó la facultad por Ley a los bancos privados de emitir sus propios billetes, hasta por el 150% de capital declarado.
Era el año 1865.Esta nueva normativa hizo que en el país nacieran una enorme cantidad de bancos particulares, tales como el Agrícola, el de la Alianza, Nacional de Chile; Banco de A. Edwards.
Historia de la moneda en Chile. III Parte.
El Billete Fisca
Durante un breve período (1822 a 1829), en el gobierno de Ramón Freire, hubo billetes fiscales, los que cesaron por falta de éxito. La emisión fiscal de billetes fue decretada en 1879, año de la Guerra del Pacífico y perdura hasta nuestros días. A raíz de la especulación y en una etapa histórica inestable, el gobierno había decidido el año antes, 1878, declarar la inconvertibilidad de los billetes.
Además, destinó la emisión de papel moneda exclusivamente al Fisco mediante Ley del 15 de Abril de 1879. Desde ese momento, los documentos llevan en su anverso la frase "República de Chile" y ya marca la etapa "adulta" de nuestro dinero.Con respecto a las emisiones privadas, el gobierno las canceló el año 1898, dadas las diversas irregularidades que presentaron.
Sin embargo, los billetes que a la fecha de la ley estaban impresos y/o en circulación fueron destinados al fisco con la marca "Emisión Fiscal".Durante el Siglo XX, el billete chileno ha visto dos grandes reformas monetarias, adoptadas para paliar la inflación. La primera, del año 1960, designó como nueva unidad monetaria al "Escudo" (1 Escudo = 1.000 pesos).
La segunda, data de 1975 y marcó la vuelta al "Peso" como moneda nacional (1 Peso = 1.000 Escudos).Desde 1975 hasta ahora, el peso chileno es el que hoy utilizamos diariamente.